El Presidente Obama podría permitir a los ciudadanos estadounidenses, mediante licencias, viajar a Cuba, único país del mundo que se les prohíbe visitar.
Señor Presidente:
Esa instancia estadounidense, que persigue y castiga a quienes desafían el bloqueo, no descansa cuando se trata de asfixiar a la economía cubana, con el rastreo meticuloso de los negocios que hacen algunas empresas extranjeras con Cuba CUBA, 23 de octubre de 2009.- Una fiera en medio de la selva, siempre al tanto del más mínimo movimiento para saciar su irremediable hambruna. La definición le viene como anillo al dedo a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), una instancia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos que no descansa cuando se trata de asfixiar a la economía cubana, con el rastreo meticuloso y hasta ridículo de los negocios que hacen algunas empresas extranjeras con Cuba. Importa un comino si la compañía que le vende a la Isla, o realiza transacciones financieras relacionadas con ella, es o no estadounidense. Si tan solo uno de los componentes de la mercancía es made in USA o la empresa que lo produjo tiene alguna sucursal en EE.UU., puede ser castigada con severas multas, la congelación y el bloqueo de activos, y sus directivos hasta corren el riesgo de ir a la cárcel. Lo mismo sucede si sus subsidiarias en terceros países incurren en la violación de las absurdas leyes del bloqueo, lo que demuestra el alcance extraterritorial que ha cobrado esa política después de la aprobación de las leyes Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996). Nacida para castigar La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), fue creada en diciembre de 1950, cuando el presidente Harry S. Truman declaró el estado de emergencia nacional y bloqueó todos los activos chinos y norcoreanos «sujetos a la jurisdicción» norteamericana. Según reconoce la propia OFAC y se lee en su página web, su misión es «administrar y aplicar sanciones económicas y comerciales, basadas en los objetivos de la política exterior y la seguridad nacional de los EE.UU. contra países extranjeros, terroristas, traficantes de narcóticos, y aquellos implicados en actividades relacionadas con la proliferación de armas de destrucción masiva». Pero, para sus programas de lucha contra el terrorismo, la oficina parecería tener trabajando a «cuatro gatos». Sin embargo, la tropa de «mininos» es mucho más numerosa cuando se trata de hostigar a las compañías que tienen algún vínculo comercial con Cuba, o a cualquier organización no gubernamental que envíe donativos a la Mayor de las Antillas. Y es que la OFAC prioriza la tarea de investigar a ciudadanos norteamericanos que visitan Cuba, para luego multarlos por violar una ley que les prohíbe ese derecho constitucional. Así, por ejemplo, los que muchos denominan «perros de caza» han multado a los participantes de la Caravana Pastores por la Paz y la Brigada Venceremos, porque vienen a Cuba a mostrar su solidaridad sin la correspondiente licencia de Departamento del Tesoro. Claro: ellos han desafiado la obtusa y criminal política anticubana. Una prueba de esa «miopía» de la OFAC es que entre 1990 y 2003, sus agentes solo emprendieron 93 investigaciones relacionadas con el terrorismo, y reunieron entre 1994 y 2003 la ínfima cantidad de 9 425 dólares en multas relacionadas con esa práctica. Mientras, en ese mismo período, realizaron casi 10 700 investigaciones relacionadas con Cuba, y recolectaron más de ocho millones de dólares en sanciones. En noviembre de 2007, un reporte de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno (GAO) daba cuenta de que entre 2000 y 2006, el 61 por ciento del total de casos de la OFAC estaban relacionados con la Isla, y que en similar período (2000-2005), las multas por las violaciones al bloqueo representaban más del 70 por ciento de los castigos impuestos por esa dependencia del Departamento del Tesoro. Los paranoicos de la OFAC han llegado al extremo de inspeccionar los vuelos directos y los pasajeros con destino a Cuba, así como los que regresan de la Isla. También han confiscado a los viajeros, productos tales como tabacos y bebidas alcohólicas compradas en la Mayor de las Antillas, y suspendido licencias para viajes humanitarios y religiosos a varias organizaciones. Para cumplir sus objetivos coercitivos, la OFAC ha preparado incluso a sus inspectores aduanales, quienes se encargan de detectar a los pasajeros «ilegales», no solo en los aeropuertos de Estados Unidos, sino en varios puntos de control establecidos en Bahamas, Bermudas y Aruba. No se puede esperar menos cuando, entre quienes se han encargado de presionar a las administraciones norteamericanas —principalmente a la de W. Bush— para convertir a la OFAC en un ágil espía de las operaciones comerciales de Cuba y de los viajes que hacen a la Isla los ciudadanos norteamericanos y cubanos residentes en Estados Unidos, se encuentran los hermanos Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, pertenecientes al clan mafioso anticubano del sur de la Florida. Sin embargo, confesos terroristas que viven en Miami siguen vanagloriándose de sus crímenes contra la Isla sin que las autoridades norteamericanas levanten un dedo al respecto, mientras continúan las persecuciones a empresas que tengan algún vínculo con Cuba. ¿Acaso entre las funciones de la OFAC no entra también el castigo a quienes financian acciones terroristas, incluso desde territorio estadounidense? La OFAC sigue castigando a empresas que violan el bloqueo. Entre las que este año cayeron en el jamo se encuentran firmas tales como Lactalis USA —filial estadounidense del gigante francés Lactalis—, MGE UPS Systems Inc —ahora conocida como American Power Conversion Corporation—, First Incentive Travel Inc, el banco australiano ANZ, y Philips Electronics of North America Corporation (PENAC). El cerco continúa, y con su irracional política, Washington criminaliza la libertad de comercio y el derecho de un país a ser soberano. (Cubaminrex-Juventud Rebelde) |
El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba desde hace 50 años, es la expresión más elevada de una política cruel e inhumana, carente de legalidad y legitimidad y deliberadamente diseñada para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población cubana. Nada cambió en el transcurso de diez gobiernos norteamericanos sucesivos, como no fuera para recrudecer esta política. Nada esencial ha cambiado tampoco desde la llegada al poder del nuevo Gobierno estadounidense, establecido en enero de 2009.
Con el incumplimiento absoluto de la Resolución 63/7, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 29 de octubre de 2008, en una votación de 185 Estados a favor y sólo 3 en contra, el Gobierno de los Estados Unidos, lejos de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero que impuso contra la República de Cuba, ha mantenido en vigor las leyes, disposiciones y prácticas que le sirven de sustento. Se ha continuado reforzando los mecanismos políticos, administrativos y represivos para su instrumentación más eficaz y deliberada.
El actual gobierno de los Estados Unidos, ha continuado aplicando el bloqueo contra Cuba con todo rigor. No se ha enunciado y mucho menos emprendido acción alguna para desmontar el complejo entramado de leyes y disposiciones administrativas que conforman las bases legales y las regulaciones del bloqueo. Tampoco han sido modificados los fundamentos sobre los que se erige esa política. Así lo demuestran las legislaciones y regulaciones vigentes que se relacionan a continuación.
La extensión de las legislaciones y regulaciones antes mencionadas, demuestra, además, que ningún bloqueo ha sido tan abarcador y brutal contra un pueblo como el que los Estados Unidos han mantenido contra Cuba. Este clasifica, por un lado, como un acto de genocidio, en virtud del inciso c del artículo II de la Convención de Ginebra de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio y, por otro, como acto de guerra económica, de acuerdo con la establecido en la Declaración relativa al Derecho de la Guerra Marítima adoptada por la Conferencia Naval de Londres en 1909..
El bloqueo contra Cuba no es una cuestión bilateral entre nuestro país y los Estados Unidos. La repetida aplicación extraterritorial de las leyes norteamericanas y la persecución contra los legítimos intereses de empresas y ciudadanos de terceros países afectan significativamente la soberanía de muchos otros Estados.
Al amparo de esa política, continúan aplicándose sanciones a empresas norteamericanas y europeas por realizar transacciones con Cuba. Los enfermos cubanos no pueden beneficiarse, en muchas ocasiones, de nuevos medios de diagnóstico, tecnologías y medicamentos, aunque de ellos dependan sus vidas, porque independientemente de que estos fueran producidos o estén disponibles en un tercer país, las leyes del bloqueo prohíben que Cuba los adquiera si alguno de sus componentes o programas proceden de los Estados Unidos.
Según cálculos muy conservadores el daño directo a Cuba como resultado del bloqueo, hasta diciembre del 2008, supera los 96 mil millones de dólares, cifra que ascendería a 236 mil 221 millones de dólares, si el cálculo fuera realizado a los precios actuales del dólar norteamericano. No es difícil imaginar el progreso que Cuba habría alcanzado y del cual se le ha privado si durante estos 50 años no hubiese estado sometida a esta brutal guerra económica.
En abierto desafío al creciente reclamo dentro y fuera de los EE.UU. para que se elimine esta política, el nuevo gobierno norteamericano ha reiterado una y otra vez su intención de mantener el bloqueo contra Cuba. El propio Vicepresidente estadounidense, Joseph Biden declaró: “EEUU mantendrá el bloqueo como herramienta de presión contra Cuba”.
En los capítulos del presente Informe se esboza el verdadero alcance de las medidas respecto a Cuba adoptadas por la nueva Administración de los Estados Unidos y se registran las afectaciones provocadas por el bloqueo a Cuba en el período de marzo de 2008 a abril de 2009.
Declaraciones realizadas en el marco de la Cumbre de los Líderes Progresistas, en Chile, el 28 de marzo del 2009.
Conferencia de prensa ofrecida por Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, acerca del Informe de Cuba sobre el bloqueo, el 16 de septiembre de 2009, “Año del 50 Aniversario del Triunfo de la Revolución”
(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)
Carina Soto (Moderadora).- Muy buenos días.
Bienvenidos a la presentación del informe de Cuba en virtud de la Resolución 61 de Naciones Unidas: Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, que será presentado a la prensa aquí presente, por el Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, compañero Bruno Rodríguez Parrilla.
Ministro, tenemos aquí la presencia de los medios de prensa nacional y de la prensa extranjera acreditada. De la prensa extranjera acreditada hay una representación de 63 corresponsales de 41 medios de 15 países. Esta presentación se está trasmitiendo por la cadena Cubavisión Internacional y por las ondas de Radio Habana Cuba.
Ministro, gracias. Usted tiene la palabra.
Bruno Rodríguez.- Muchas gracias.
Les agradezco su asistencia.
Es una conferencia de prensa para abordar un tema que todos los años tratamos, pero esta vez lo hacemos en circunstancias —a mi manera de ver— nuevas.
No hay cambio en la política de bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba. La política de bloqueo permanece intacta, las regulaciones del bloqueo están en completa aplicación; por tanto, por decimoctava ocasión consecutiva, el miércoles 28 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas considerará este tema de su agenda y tomará acción sobre un Proyecto de Resolución.
En el 2008, este Proyecto de Resolución que condena al bloqueo, concitó 185 votos. Esto significa una abrumadora mayoría de los estados miembros de las Naciones Unidas, y es uno de los elementos que confirman el absoluto aislamiento internacional de la política de bloqueo contra nuestro país.
El Informe de Cuba será publicado en los próximos días, y ustedes lo recibirán al terminar esta conferencia de prensa.
Por su parte, el informe que presentará el Secretario General estará integrado por las respuestas a la Resolución anterior, que solicita a los países que presenten sus consideraciones sobre este tema al Secretario General de las Naciones Unidas por 122 informes de estados miembros de Naciones Unidas; es decir, 122 estados se pronunciaron en contra del bloqueo y la aplicación de medidas coercitivas extraterritoriales contra Cuba, y se dirigieron, en respaldo a la solicitud de la eliminación de estas medidas, al Secretario General de Naciones Unidas. Esto significa cinco respuestas más que las del año anterior.
Veinticuatro organizaciones internacionales, agencias especializadas de Naciones Unidas, o fondos o programas de Naciones Unidas, es decir, organizaciones intergubernamentales, se dirigieron también al Secretario General en idéntica posición.
El bloqueo califica como un acto de genocidio, según las convenciones de Ginebra.
Queda claramente expuesto en aquel memorando de 1960 —que se desclasificó 30 años después—, que el objetivo del bloqueo es causar hambre, sufrimiento y desesperación en el pueblo cubano.
Según las convenciones de Ginebra, califica como un acto de genocidio, es una política criminal. El bloqueo es éticamente inaceptable, como en su momento enfatizó el Papa, es éticamente inaceptable. Es, además, una política fallida y obsoleta, no ha funcionado durante 50 años, no ha acercado a los sectores norteamericanos que buscan la destrucción de la Revolución Cubana a su objetivo, pertenece a una época distinta. No hay manera de explicar la permanencia del bloqueo en el mundo de hoy.
El bloqueo es, además, ilegal. Es una violación de la Carta de Naciones Unidas, en particular de sus propósitos y principios. Viola las normas del sistema de comercio internacional, impide la libertad de navegación. Es, además, una transgresión al derecho a la paz, al derecho al desarrollo y al derecho a la seguridad de un Estado soberano, según la manera en que Naciones Unidas precisamente conceptúa estos derechos como atributo de cualquier Estado.
El bloqueo constituye, además, una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos del pueblo cubano, y es el principal obstáculo para nuestro desarrollo económico y social.
Es cierto que hay impacto de la crisis económica global en nuestra economía, es cierto que hay otros factores; pero afirmo, en toda propiedad, que el obstáculo principal al desarrollo de Cuba es el bloqueo económico, comercial y financiero aplicado durante más de 50 años hasta este minuto.
La política de bloqueo permanece intacta. La llegada al gobierno de un nuevo presidente de Estados Unidos no ha significado ningún cambio en la aplicación del bloqueo, ni en el desarrollo de esa política.
De hecho, como medios de prensa internacionales han publicado en estos días, hace apenas 48 horas, el presidente Obama se dirigió a los Secretarios de Estado y de Comercio de su gobierno, para comunicar su decisión de continuar la aplicación de las medidas de bloqueo en lo que calificó en razón de “el interés nacional de Estados Unidos”, a pesar de las numerosas encuestas que demuestran que una clara, amplia y creciente mayoría de los norteamericanos se oponen al bloqueo a Cuba. Incluso, los datos también demuestran, según recientes encuestas, que la mayoría de la emigración cubana residente en Estados Unidos se opone al bloqueo y a las diversas medidas que le impiden una relación normal con su país de origen.
Las medidas del 13 de abril, que ustedes conocen, no se aplicaron hasta hace apenas una semana, a partir de que las regulaciones que las pondrían en vigor y que explicaban la manera en que serían aplicadas, no habían sido emitidas. Disponiendo ya de estas regulaciones, afirmo que estas medidas solo eliminan la mayoría de las restricciones que prohíben los vínculos de los cubanos residentes en Estados Unidos con sus familiares en Cuba en cuanto a viajes y a remesas.
Es cierto que eliminan la mayoría de las más brutales y extremas restricciones que aplicó Bush, mutilando a la familia cubana. Dejan otras restricciones. No debería haber ninguna restricción a las relaciones de los cubanos emigrados con su país de origen.
Aunque incluyen también la autorización para que empresas norteamericanas realicen determinadas operaciones de telecomunicaciones con Cuba, ello dependerá de la modificación de otras restricciones que permanecen en vigor, y sobre las cuales no se ha dicho una palabra, que impiden su real aplicación.
Tampoco se ha dicho nada sobre la práctica, en violación de las propias leyes norteamericanas de robar directamente fondos cubanos congelados en bancos norteamericanos, en algunos casos relacionados con negocios de telecomunicaciones, a partir de decisiones judiciales, espurias y venales.
Todos los atributos del bloqueo, todas las prácticas del bloqueo, están en vigencia y completa aplicación. Se continuó impidiendo a Cuba la exportación de bienes y servicios a Estados Unidos y se prohíbe a los productores norteamericanos exportar a Cuba.
A las subsidiarias norteamericanas en terceros países, en un acto de aplicación extraterritorial de la legislación norteamericana, violatorio del derecho internacional, se les prohíbe cualquier tipo de transacción con empresas cubanas. Ni siquiera durante los momentos del impacto de los huracanes a nuestro país se permitió ninguna excepción a esta política.
Se mantiene la prohibición a empresas de terceros países; es decir, registradas en otros territorios, de vender bienes o servicios a Cuba cuya tecnología contenga más de un 10% de componentes estadounidenses. Es otra brutal aplicación extraterritorial contra la soberanía de terceros países, contra los empresarios de terceros países, de las leyes del bloqueo.
A los bancos de terceros países se les impide, hasta este minuto, abrir cuentas o realizar transacciones financieras en dólares norteamericanos, lo mismo con personas jurídicas que naturales de nuestro país.
A los buques que transportan mercancías desde Cuba o hacia Cuba, se les sigue prohibiendo atracar en puertos norteamericanos en un período de 180 días, lo cual es también otra implicación extraterritorial, que demuestra, junto a tantos otros elementos, como algunos de los que he mencionado, que el bloqueo no puede ser considerado en modo alguno un asunto bilateral entre Estados Unidos y Cuba, sino que afecta la soberanía de terceros estados, afecta el Derecho Internacional y, por tanto, es materia de preocupación de la comunidad de Estados.
Algunos ejemplos recientes de la aplicación del bloqueo. Me voy a referir solamente a ejemplos del 2009; es decir, de los últimos meses:
El 30 de junio la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) multó a la filial norteamericana Phillips por la compra de equipos médicos realizada por Cuba, sobre lo cual ustedes han recibido amplia información y conocen nuestro pensamiento, a partir de las reflexiones del Comandante en Jefe Fidel Castro al respecto.
. La empresa Merck and Company no pudo vender a Cuba el medicamento Elspar para niños que padecen leucemia linfoblástica. Estamos hablando de niños enfermos de cáncer, niños enfermos de leucemia. Este producto se aplica a niños que hacen intolerancia o alergia a otros medicamentos similares similares que existen en el mercado.
El resultado de esta prohibición es que los niños alérgicos a otros medicamentos no pueden recibir este tratamiento y, por tanto, sufren efectos adicionales de esta enfermedad y se acorta dramáticamente su expectativa de vida. Es un ejemplo criminal de la aplicación del bloqueo contra sectores vulnerables como la infancia y áreas como la salud donde, ni siquiera en estado de guerra, las Convenciones Internacionales permiten aplicar bloqueo de medicamentos o alimentos.
A las empresas norteamericanas Numed, Aga y Boston Scientific se les prohibió vender catéteres, coils, guías y stents destinados al tratamiento de niños cubanos con cardiopatía congénita.
Estamos hablando aquí de dispositivos para tratar afecciones, tumores o aneurismas en el sistema circulatorio o neurológico a nivel pediátrico; niños pequeños que no pueden ser atendidos si no se dispone de esos dispositivos especiales que son de producción norteamericana. A falta de esos dispositivos especiales, comprenderán que tiene que movilizarse prácticamente todo nuestro sistema de salud para resolver cada caso o, incluso, atender algunos de estos casos en terceros países, porque son dispositivos indispensables para salvar la vida de niños con cardiopatía congénita o tumores.
. El Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular no ha podido comprar un dispositivo para la extracción de electrodos permanentes, cuya patente única la tiene la compañía Cook Vascular inc. norteamericana, dispositivo indispensable para realizar estos procederes.
A falta de esos dispositivos, hay que reunir a la cirugía. El recurso alternativo a la falta de un dispositivo de estos, es la cirugía de elevado riesgo sobre pacientes con cardiopatía, lo cual constituye otra manifestación realmente criminal del bloqueo contra Cuba.
En el sector agroalimentario, en una época de escandalosa subida de los precios de los alimentos, a resultas de la especulación financiera; del impacto de la producción, lanzada por iniciativa de Bush, de agrocombustibles basados en alimentos; bajo el impacto de la crisis económica global, en un país que perdió el 20% de su Producto Interno Bruto, a consecuencia de tres huracanes; se produjeron pérdidas por impacto del bloqueo por valor de 122 millones de dólares. Por obstáculos a transacciones, solamente a la empresa ALIMPORT tuvo en el último año daños por 155 millones de dólares. Estas son cifras que, vistas en la magnitud de una economía pequeña, como la cubana, en condiciones de crisis económica global y de un país devastado por huracanes, a pesar del enorme esfuerzo y la marcha exitosa de los procesos de recuperación, que demandan tiempo y grandes recursos, sin embargo sufre estos impactos.
A consecuencia del bloqueo, la Industria Turística cubana dejó de percibir ingresos por más de 1 210 millones de dólares. Se sabe que es uno de los ingresos fundamentales del país.
La Industria Sideromecánica sufrió afectaciones por 38 millones de dólares. Con ese dinero solamente se hubieran podido adquirir, por ejemplo, 140 000 refrigeradores.
La empresa ETECSA, de Telecomunicaciones, ha sufrido pérdidas por más de 53 millones de dólares por no haber podido acceder al mercado norteamericano para comprar piezas de repuesto y otros insumos.
Las afectaciones al Sector del Transporte fueron de más de 357 millones de dólares; al de la Construcción en más de 47 millones y a la Industria Azucarera en más de 127 millones de dólares.
El pasado 24 de agosto la OFAC multó por casi 6 millones de dólares —una de las multas más altas aplicadas a escala internacional— al conglomerado financiero Australia New Zealand Bank Group por realizar transacciones en beneficio de Cuba a través de cuentas de bancos estadounidenses. Otra aplicación de manera extraterritorial, de las leyes del bloqueo.
Sin las multas a Cuba quebraría la OFAC. La mitad de los ingresos de la OFAC, son resultado de la aplicación de leyes del bloqueo contra Cuba. Se supone que la OFAC se ocupe de perseguir todas las transacciones ilegales de empresas norteamericanas o que afectan a los Estados Unidos de América, pero dedica más tiempo, recursos y personal a perseguir las transacciones financieras y los negocios de Cuba que al resto de sus asuntos, como el terrorismo y el narcotráfico.
Ha impuesto —solamente entre enero y septiembre de 2009— 23 multas a empresas o individuos por supuestas violaciones de la legislación norteamericana, la mitad de ellas relacionadas con Cuba.
El daño total del bloqueo en estos 50 años es muy difícil de calcular. Implica daños indirectos, implica contabilizar efectos que se multiplican. ¿Cómo contabilizar el efecto disuasivo que tiene el bloqueo con relación a exportadores internacionales? ¿Cómo contabilizar el efecto amedrentador que tiene el bloqueo contra inversionistas extranjeros? ¿Cómo contabilizar el daño que hace el llamado riesgo-país, establecido, precisamente, a partir de que este es un país sometido a un bloqueo por la principal economía de este planeta que está a 90 millas de sus costas?
Los cálculos cubanos han sido validados internacionalmente, incluso, en una visita de una comisión del mecanismo de supervisión del Congreso de Estados Unidos, hace pocos años, que investigó la metodología cubana para los cálculos de los daños del bloqueo y consideró que era técnicamente irreprochable.
Cálculos muy conservadores indican que el bloqueo ha provocado, desde su inicio, daños por valor de 236 000 millones de dólares, a los precios actuales del dólar norteamericano. No incluye daños directos ocasionados a objetivos económicos y sociales del país por sabotajes y actos terroristas que, durante décadas, se organizaron y financiaron desde territorio norteamericano.
Cuba solicita una vez más el apoyo de la comunidad internacional al Proyecto de Resolución que será presentado el próximo 28 de octubre a la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulado: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba.”
Exigimos el cese inmediato e incondicional del bloqueo contra nuestro país.
Podremos responder preguntas ahora.
Moderadora.- Por favor, los corresponsales y los periodistas que quieran preguntar.
Michael Voss (BBC).- Ministro, los norteamericanos plantean que Cuba debe hacer algunos gestos, tales como liberar los viajes eliminando el permiso de salida de inmigración. Su predecesor, hace dos años, dijo aquí, en conferencia de prensa, que el gobierno estaba discutiendo. Su reacción de eso.
También otra cosa, no sé si puede decir algo en inglés, de su reacción esta semana de la continuación del bloqueo.
Bruno Rodríguez.- No podría hacerlo aquí en la conferencia de prensa, que está siendo trasmitida para el público cubano.
Entiendo que vamos a responder preguntas sobre el bloqueo. Interpreto que su pregunta es si Cuba hará gestos o cambios para conseguir el levantamiento del bloqueo.
Como he descrito, el bloqueo es una política ilegal, criminal, genocida, inmoral; pero, además, totalmente unilateral.
Cuba no discrimina a las empresas norteamericanas, no restringe el turismo a Cuba, no discrimina a los ciudadanos norteamericanos que visitan a nuestro país en cualquier condición; Cuba no ocupa ninguna porción de territorio norteamericano con una base militar; en Cuba no hay ciudadanos norteamericanos presos políticos, como los cinco luchadores antiterroristas cubanos en Estados Unidos.
De manera que la política de bloqueo, como parte de una política de agresión y de aislamiento a Cuba, practicada durante 50 años, es de naturaleza totalmente unilateral y debe ser también levantada de manera unilateral. Debe ser levantada porque es ilegal; debe ser levantada porque es éticamente inaceptable; debe ser levantada porque es obsoleta, pertenece a otros tiempos, no cabe en el mundo de hoy. Debe ser levantada porque causa dolor, sufrimiento; es una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos, daña a los sectores más vulnerables. He puesto aquí ejemplos de la manera en que afecta a niños enfermos de cáncer y de cardiopatías.
Pero es una política que debe ser también levantada porque es el reclamo unánime de la comunidad internacional, de la opinión pública mundial.
Debe ser levantada porque es la opinión de la mayoría de los norteamericanos, tal como reflejan las últimas encuestas. He visto una encuesta reciente en la que el 76% de los norteamericanos considera que el bloqueo debe ser levantado.
El bloqueo daña a la emigración cubana que reside en Estados Unidos y es otra razón para que sea levantado.
El bloqueo, además, afecta los intereses nacionales de Estados Unidos; afecta a su empresa privada en condiciones de una crisis económica global, los priva de un mercado, los priva de relaciones con un país que es pequeño, pero que tiene fabulosos avances en el terreno de las investigaciones médicas; obliga a médicos norteamericanos a pedir licencias absurdas para poder utilizar una tecnología cubana, como ha sido autorizado de manera muy excepcional; priva a los ciudadanos norteamericanos de medicamentos de última generación, como, por ejemplo, para tratar el pie diabético, y hay millones de diabéticos en Estados Unidos; priva al pueblo norteamericano de vacunas para enfermedades que han tenido situaciones epidémicas en Estados Unidos, y priva a los ciudadanos norteamericanos de la libertad de viajar, que yo entiendo que es un derecho constitucional de los norteamericanos. Entonces hay muchas razones para levantar el bloqueo.
Es ridículo que al único país del mundo adonde se prohíbe viajar a los norteamericanos es Cuba, ¿por qué? ¿Se teme a que se informen de primera mano de la realidad cubana, a que vean este país? ¿Se teme a que hablen con los cubanos, a que conozcan a la gente aquí, a que caminen por nuestras calles? ¿Por qué se priva a los norteamericanos de ese derecho, de esa restricción a su libertad de viajar que jamás se ha aplicado para países incluso con los que Estados Unidos ha tenido conflictos o diferencias?
Ni en momentos previos a la agresión norteamericana contra Iraq se prohibía a los ciudadanos norteamericanos visitar Bagdad. Antes de la guerra lanzada por Estados Unidos contra Afganistán se permitía a los ciudadanos norteamericanos visitar Kandahar o Kabul. ¿Es Cuba la “fruta prohibida”? ¿Qué explicación tiene esa política?
De manera que hay dos razones para levantar el bloqueo: la primera razón es que es unilateral y unilateralmente debe ser levantado; es una agresión que debe cesar, es un acto de guerra económica que debe terminar. En segundo lugar, viola Convenciones Internacionales, viola el Derecho Internacional, viola los derechos de los norteamericanos, de los cubanos que residen en ese país y se opone a la creciente opinión del pueblo norteamericano de que es una política absurda.
Andrea Rodríguez (AP).- Buenos días.
Ministro, ¿hubo alguna expectativa por parte de Cuba de que el presidente Obama no firmara, como lo hizo este lunes, la resolución que da continuidad a las sanciones contra Cuba? ¿Significa esto de alguna manera que se cerró una puerta que se había abierto, de expectativa de mejoras entre las relaciones? ¿Cuba lo considera así?, por un lado; por otro lado, ¿esto qué panorama les da a las negociaciones que, tengo entendido, se realizaran esta semana en relación al correo directo entre Cuba y Estados Unidos?
Gracias.
Bruno Rodríguez.- Me voy a referir sólo a los aspectos que tienen que ver con el tema de esta conferencia de prensa, que es la aplicación del bloqueo.
Corresponderá a los norteamericanos juzgar si el presidente norteamericano, Obama, está equivocado o no, cuando aduce razones de interés nacional para mantener la aplicación del bloqueo contra Cuba.
Debo decir que esta comunicación anual, que han hecho todos los Presidentes norteamericanos a lo largo de la historia, es insólita. Se basa nada menos que en la Ley de Comercio con el Enemigo del año 1917; hace un rato apuntaba que es una política obsoleta, esto es un verdadero anacronismo.
En primer lugar, el Presidente Obama acaba de dirigirse a sus Secretarios de Estado y del Tesoro, en aplicación de esa ley de 1917, para decir que debe continuar su aplicación en el caso de Cuba.
En segundo lugar, resulta curioso que el único país del planeta al que se está aplicando esa ley es a Cuba.
En tercer lugar, es una ley cuyo texto declara con exactitud que se aplica para situaciones de guerra, relacionada su aplicación con el estado de guerra. Y es obvio que no es aplicable, en modo alguno, a la situación entre Estados Unidos y Cuba. Obviamente al margen de esto, hay otras leyes, como la Helms-Burton, que en cualquier caso codifican el bloqueo.
Considero, al mismo tiempo, que el Presidente Obama tiene amplias facultades ejecutivas para modificar la aplicación del bloqueo. Es cierto que él no puede cambiar las leyes norteamericanas, pero sí tiene todos los poderes constitucionales para, mediante licencias o decisiones ejecutivas, mediante la aplicación de licencias generales, por ejemplo, en el caso de los viajes de los ciudadanos norteamericanos a Cuba, o las excepciones de carácter humanitario, o en razón de interés nacional u otras, por las cuales puede modificar decenas y decenas de regulaciones del bloqueo, de manera que él tiene la capacidad de hacerlo.
De otra parte, en el Congreso norteamericano se ha activado marcadamente el debate en relación con el bloqueo, al que muchos senadores califican de una política fallida y obsoleta contra Cuba, y es evidente que se configura una mayoría en el Congreso de Estados Unidos a favor del cambio de política de bloqueo. De hecho, Bush amenazaba al Congreso de Estados Unidos con vetar iniciativas legislativas que perseguían el fin de flexibilizar aspectos del bloqueo. Obama, al parecer, no tendría que hacerlo, porque en el Congreso norteamericano el debate demuestra que hay un desarrollo de esa mayoría en favor de la eliminación del bloqueo.
Obama fue un presidente electo sobre la base del cambio, los norteamericanos votaron por él porque él prometió hacer cambios. ¿Dónde está el cambio en el bloqueo a Cuba? No hay cambio.
Es cierto que hay menos agresividad, una retórica menos agresiva contra Cuba; es cierto que se han aplicado estas medidas específicas sobre viajes y remesas de lo emigrados cubanos, de alcance extremadamente limitado, totalmente insuficientes, que no tienen que ver, además, con el bloqueo contra Cuba, cuyos componentes he descrito hasta aquí, sino que tienen que ver más con las relaciones entre el gobierno norteamericano y la emigración cubana, o la rectificación de políticas brutales de Bush, que mutilaron la familia cubana, determinaron quién es familia, quién no es familia, establecieron prohibiciones que ni en caso de guerra ha aplicado Estados Unidos contra otras minorías residentes en su territorio.
Diría que el presidente Obama se ha mostrado como un hombre bien intencionado, inteligente, como un político moderno. Cuba ha expresado disposición a un diálogo en condición de iguales, sin sombra a nuestra independencia, soberanía, ni autodeterminación. Al mismo tiempo, ha quedado claro que Cuba no va a negociar con nadie, ni con Estados Unidos, ni con ningún gobierno, ni con ningún grupo de países, sus asuntos internos. Y el presidente Obama tiene la oportunidad histórica de usar sus facultades ejecutivas, o de liderar la eliminación del bloqueo a Cuba.
Nuestro pueblo pone sus esfuerzos, es optimista y tiene confianza en nuestro futuro, que está asentado sobre una base sólida. El desarrollo de nuestra economía continuará, la recuperación de nuestra economía en todos estos años muestra una tendencia irreversible, y Cuba, con bloqueo, con impacto de la crisis económica global, con impacto del cambio climático, de los huracanes, continuará adelante; y la Revolución Cubana es sólida e imbatible con bloqueo o sin bloqueo.
Javier Otazu (EFE).- Buenos días, Ministro.
Acaba de calificar al presidente Obama como moderno y bien intencionado. Entonces, ¿a qué se debe, según usted, que persiste sin cambiar ni una sola coma en la política de bloqueo?
Si me permite, ¿le puedo hacer otra pregunta que se saldría del tema del bloqueo?
Bruno Rodríguez.- Haga otra, porque a esa le voy a responder que tiene que preguntarle al Presidente Obama (Risas).
Javier Otazu.- Podría usted, como ministro del gobierno, darnos un poco la visión que hoy tiene el gobierno sobre el evento que va a haber el próximo domingo en la Plaza de la Revolución, en el concierto de Paz sin Fronteras (Risas).
Bruno Rodríguez.- Yo creo que es un reflejo de la opinión pública internacional, que se pronuncia por un cambio en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Me parece que es una manifestación a favor de la paz.
El bloqueo es un acto de guerra económica. Entiendo que los artistas que van a cantar a la paz aquí el domingo, en ningún caso, entenderían que esta política absurda de bloqueo continúe; pero, bueno, corresponderá a ellos opinar.
Shasta Darlington (CNN).- Bueno días, Ministro.
Usted ha mencionado algunas de las cosas que el presidente Obama pudiera haber hecho. Si no se puede levantar el bloqueo, por ejemplo, dejar a estadounidenses viajar libremente. También el gobernador Bill Richardson, que vino acá hace poco, mencionó algunas cosas que Cuba podría hacer. Él mencionó dejar a cubanos viajar más libremente a Estados Unidos, una vez que tienen visas con menos aranceles; también mencionó aceptar una propuesta que, supuestamente, Estados Unidos ha hecho, para que los diplomáticos de los dos países puedan moverse más libremente dentro de esos dos países. ¿Qué respuesta tendría usted?
Bruno Rodríguez.- Me excuso, pero me parece que la pregunta se aparta del tema que estamos tratando, que es la aplicación del bloqueo contra Cuba, y le pido que me excuse y me permita declinar responder a ella.
Les agradezco mucho que hayan estado con nosotros.
Moderadora.- Muchas gracias a todos, muchas gracias, Ministro.
Por Roberto Morejón
Radio Habana Cuba
Octubre, 2004
Cuba puso en práctica estrategias novedosas para elevar la calidad de la enseñanza y la graduación de profesionales más competitivos, con una cultura más abarcadora, pero esos programas contarían con mayor respaldo financiero si NO existiera el bloqueo económico de Estados Unidos.
La segunda revolución educacional, como la llaman algunos, es posible porque antes se cumplió exitosamente la campaña de alfabetización, se multiplicaron las escuelas y los alumnos matricularon en todos los niveles de modo gratuito.
Hoy en las escuelas primarias hay 20 alumnos por aula y 15 en el caso del nivel secundario, se introdujo la computación y el video como apoyo al maestro, se hacen esfuerzos para cubrir el déficit de estos últimos profesionales y se ensayan nuevas fórmulas en los ciclos técnico-profesional y preuniversitario.
Pero el país podría aumentar las transformaciones acometidas al unísono y reparar más escuelas si Estados Unidos cesara el bloqueo, tal y como lo exige gran parte de la comunidad internacional.
Si NO se acumularan pérdidas para la isla por valor de casi 80 mil millones de dólares a causa del cerco de Washington en las últimas cuatro décadas y media, las autoridades educacionales habrían contado en ese lapso con 134 millones de dólares más.
Recuérdese que Cuba NO puede encontrar fácilmente esa cifra en instituciones crediticias porque Estados Unidos persigue a los prestamistas, aunque si éstos últimos accedieran, formalizarían el acuerdo sobre la base de altas tasas de interés.
De manera que Cuba sólo cuenta con menguados recursos para hacer compras en mercado lejanos, ante la imposibilidad de acudir a fabricantes estadounidenses.
En el caso de la educación NO hallamos una excepción. Fuentes oficiales indican que Cuba contrató importaciones de Asia ascendentes a varios millones de dólares el año pasado, pero si la compra la hubiera hecho en naciones más próximas, habría obtenido más renglones por la misma cantidad de dinero.
Para los aseguramientos elementales de los ambiciosos programas educativos, Cuba paga entre 25 y 30 por ciento por encima de los precios prevalecientes en el mercado internacional, por concepto de fletes, al acudir a suministradores más distantes.
Si Cuba dispusiera de más recursos, su sistema educativo se fortalecería y aunque el nivel es alto, las autoridades podrían darle nuevo impulso a las múltiples iniciativas aprobadas para el perfeccionamiento de la enseñanza a todos los niveles.
El acoso externo frena los intentos gubernamentales de acelerar las transformaciones en la educación.
Por Ivan Terrero
Granma Internacional
14 de octubre de 2004
Pese a las restricciones del Gobierno de los Estados Unidos al comercio con Cuba, la Isla se convirtió en el segundo país importador de arroz de grano largo norteamericano, después de México, al firmar el jueves último en el Hotel Nacional de La Habana una carta de intención que anticipa mayores compras en ese mercado.
La mayor de las Antillas comprará este año, por medio de la principal empresa importadora de alimentos (ALIMPORT) unas 93 mil toneladas del grano norteamericano, cifra que representa más del 15% del volumen total de las 550 mil toneladas que se adquieren en el exterior cada año.
Pedro Alvarez Borrego, presidente de ALIMPORT, explicó que en la firma del acuerdo está reflejada la intención de la parte cubana de elevar el volumen de compra del arroz así como de la semilla.
Asimismo, Alvarez señaló que Cuba podría desplazar a México (quien importa más de 600 mil toneladas anuales de este producto) del primer lugar e incluso asociarse a los Estados Unidos en la producción arrocera nacional, si las actuales limitaciones impuestas por la Casa Blanca al comercio entre ambas naciones no existieran.
Por su parte, el señor Dwight Roberts, líder de la Asociación de Productores Arroceros de Estados Unidos y contraparte en el documento de intención cubano, destacó que Cuba tiene la potencialidad para importar más de 500 mil toneladas de arroz cada año, pero el principal obstáculo que se interpone a estas ventas así como a otros productos agrícolas, es la imposibilidad de conceder créditos a las empresas cubanas importadoras, una práctica común en el comercio mundial.
Alvarez comentó que a esa barrera se suman la obligatoriedad de los hombres de negocio y de los medios navales de transportación de carga de Estados Unidos de solicitar a su Gobierno licencias especiales para viajar a Cuba, además de las trabas que pone Washington al comercio exterior y a la industria turística cubana, lo cual merma los ingresos en divisas a la nación y por tanto limita su capacidad de compra.
Tras el paso del huracán Michelle la agricultura de la Isla quedó severamente afectada y en diciembre del 2001, con carácter excepcional, Estados Unidos autorizó ventas limitadas de alimentos bajo fuertes condiciones como el pago al contado.
En ese año las compras cubanas de productos agrícolas en el mercado norteamericano fueron de 4,4 millones de dólares, en el 2002 ascendieron a 175,8 millones, y en el 2003 a 343,9 millones.
El presidente de ALIMPORT explicó que hasta el mes de septiembre del presente año, la empresa ha cerrado operaciones por valor de 370,6 millones de dólares y se sitúa en el lugar 26 entre los principales compradores de renglones agropecuarios a Estados Unidos.
Unas 3 500 compañías contactaron con ALIMPORT desde la llamada “apertura”, y 1 500 visitaron la Isla. Con la mayoría de estas delegaciones se rubricaron convenios y en algunos casos cartas de intención —como la del jueves— que incluyeron una cláusula con el expreso interés de las partes por luchar contra las sanciones estadounidenses.
Sin embargo, el Gobierno norteamericano ha insistido en que estas operaciones no entrañan una brecha en un bloqueo económico, comercial y financiero que ya se extiende por más de cuatro décadas, ni significan un cambio en la política de hostilidad hacia La Habana.
Las actuales transacciones son únicamente en una dirección, pues Cuba puede comprar alimentos norteamericanos, pero le está vedado el derecho de realizar exportaciones hacia ese territorio.
Por si esto fuera poco, la Isla está obligada a hacer los pagos en efectivo y a través de bancos de terceros países, no puede solicitar créditos a entidades estadounidenses involucradas en dicho comercio, ni usar su flota mercante para transportar los productos que compra.
El arroz es considerado el alimento básico de más de la mitad de la población del mundo y del que dependen más de 2 000 millones de personas en los países en desarrollo.
De los 842 millones de humanos que siguen padeciendo hambre crónica en el planeta, más del 50% vive en zonas donde los ingresos dependen de la producción de arroz.
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